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Estimados
amigos,
Creo que todo el
mundo me conoce, pero en cualquier caso soy el Conde Marcov.
En primer lugar quisiera agradecer al padre Makary
una vez más la oportunidad que cada fin de año me brinda
de dirigirme a nuestra comunidad, en mi calidad de descendiente de
una noble familia rusa y de especial protector de la iglesia ortodoxa
en España.
Este año que termina ha sido un año
de luces y sombras. Ha sido un año muy oscuro y triste por
los desastres de Beslán y Asia. Los que hayan estado en la
liturgia que celebramos poco después me habrán visto
poner una vela por cada niño muerto. Recordarán que
llevé dos grandes bandejas de velas. Al poner así una
vela por cada niño, la dimensión de la tragedia se hace
más real, pues un número es sólo un número
pero viendo las velas y poniendo las velas una a una se aprecia mucho
más la terrible realidad
de tantas familias destrozadas.
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Discurso:
Parroquia Ortodoxa de la Natividad del Señor.
Palma de Mallorca
Viernes 7 de Enero a las 00,30 horas. |
Recemos
para que una barbaridad así no vuelva a suceder en ningún
lugar y que la violencia de paso al diálogo y a la tolerancia.
El aspecto más positivo del año, creo
yo que tiene que ver con nueva normativa y las posibilidades que se
abren de poder legalizar la situación de muchos inmigrantes ilegales.
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Espero
también que los que se encuentren en esta situación puedan
a lo largo del año próximo regularizar su situación.
Finalmente
quisiera decir que creo muy importante, yo diría que imprescindible,
adaptarse a la tierra que nos acoge y recibe, aprender el idioma y las
costumbres de Mallorca, en una palabra integrarse. Pero esa integración
no debe hacerse a base de perder la riqueza propia de idioma, cultura,
tradición y creencias. Los países eslavos tienen una riqueza
en este sentido extraordinaria. Les ruego que reflexionen sobre esto
y que a lo largo del año 2005 apoyen todas las medidas que intentaremos
desarrollar para mantener viva la cultura eslava y sus tradiciones.
Esperamos realizar distintas actividades culturales, deportivas y de
otro tipo para mantener viva y para dar a conocer esa gran cultura milenaria.
Sólo me queda felicitarles a todos y desearles
paz, dicha, prosperidad y felicidad para el año 2005.
Feliz Navidad. |